Silla ligera, alma pesada

2014-09-04 09.38.41Hoy escribo sobre algo que no acostumbro, mis emociones. Coincidiendo con el inicio de septiembre, un mes cargado de energía para iniciar cambios, mejorar, lanzarse a nuevos proyectos…. nuestro hijo, Nahual, ha iniciado la guardería.

Lo está haciendo siguiendo un período de adaptación, en el que, como dice su nombre, se supone se va adaptando a ese nuevo entorno de manera progresiva.

Seguramente es así, y estoy convencido de que en algún momento disfruta y todavía disfrutará más de sus compañeros, los juegos, las canciones, etc… Pero, y hago valer el pero, la sensación estos días, volviendo a casa tras dejarlo en la guardería, es la del título del post:

La silla la siento muy ligera, y esa ligereza de la silla de paseo va co-relacionada con la pesadez en mi alma, en mi estómago, en mis lágrimas.

Porque dejarlo en un lugar llorando, sabiendo que lo pasa mal, que siente que lo abandonamos, es una sensación que no debería suceder. Se que podría hacerlo mejor. Se que de algún modo podría lograr dejarlo sintiéndose él allí feliz y tranquilo. Y se que en breve se sentirá así, pero me gustaría haber hecho cosas diferentes, haber seguido más el instinto y haber vivido estos días con más amor, paciencia, y de la mejor manera para él, independientemente de algunos consejos recibidos.

Y creo que esto le sucede a much@s niñ@s y madres/padres. Y en gran parte seguro que se podría mejorar mucho a nivel general. Tenemos la suerte de que Nahual no ha iniciado la guardería hasta pasados los 17 meses, después de haber podido estar 11 meses de manera continuada con Anna, su madre, y de los 11 a los 17 conmigo a sus abuelas por las mañanas y con su madre (mínimo) por la tarde. Much@s niñ@s viven esa situación mucho antes, y seguro que la emoción es aún mayor, ya que su nivel de seguridad y confianza es menor a menor edad.

Y algo que me sorprende muchísimo es ver a los padres (y en especial madres, que el porcentaje de las que llevan a l@s niñ@s a la guardería es mayor), dejar a sus hij@s llorando e irse tranquilamente. Quizá luego se sienten de una manera similar a como lo hago yo. Quizá no tienen otra opción ya que muchas veces “toca” entrar a trabajar. Y yo me pregunto… ¿Tan anestesiada está nuestra sociedad? ¿Tan fríos nos hemos vuelto para poder vivir tal como lo hemos organizado? Estoy convencido que muchas personas lo viven con total tranquilidad (al menos consciente) y repiten eso de “es normal, es la primera semana, luego se acostumbran”. Y ¿para qué queremos que se acostumbren a dejar de llorar? ¿No sería más normal que pudiesen vivir su infancia con confianza y alegría?

El día que se consiga una baja maternal(maternal-paternal) de mínimo 2 años, l@s niñ@s crecerán más estables, con unas raices más fuertes que les permitirán ser más flexibles a la vez que seguros de ellos mismos, y la sociedad será mejor. Así, quizá nuestr@s hij@s no experimentarán esa sensación de Una silla ligera, con el alma pesada.

Por mi parte, tengo claro que puedo y quiero hacer más, y cada día pruebo algo diferente para lograr que Nahual esté mejor cuando se queda en la guardería. Y hay muchas cosas que he ido aprendiendo que aplico para poder gestionarlo mejor, para yo estar mejor, y para poder transmitirle ese bienestar a mi hijo.

Para todo aquel que le interese saber más de algunas de estas opciones para gestionar mejor las emociones y vivir con más conciencia y más recursos disponibles, podéis leer lo que he preparado para un “septiembre perfecto para tu mejora”

 

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Papá del S.XXI – Papá consciente

Nahual-OscarHace ya unas semanas, paseando por un parque con Nahual (mi hijo) y Nala (mi perra), tuve el placer de conocer a una mujer que paseaba a su perro. Lo que dio pié a la conversación que mantuvimos durante algo más de media hora, fue la frase que me dijo y que da título a este post: “mira, un papá del Siglo XXI”.

A lo que hacia referencia su comentario, y sobre lo que estuvimos compartiendo, es la diferencia entre los papás del S.XX y los actuales (algunos). El nivel de consciencia con el que algunos nos permitimos vivir la paternidad hoy en día es muy diferente a lo que se pudieron (quisieron) permitir muchos hombres de generaciones anteriores. Hace unos años también había papás paseando a sus hij@s con el cochecito, también había papás que les daban el biberón, también había papás que llevaban a l@s niñ@s a la guardería, o al médico. Lo importante no es tanto el “qué” se hacía y se hace, si no el “cómo” se hace, “desde dónde”.

Y ahí es donde existe una gran diferencia entre el “ayudar” en la crianza y cuidado de l@s hij@s (igual que “ayudar” en las labores domésticas, “a mi mi marido me ayuda mucho en casa y con los niños”) o co-criar a l@s hij@s, tener clara que la decisión de ser padre es una gran responsabilidad y que desde que esa decisión se convierte en un hecho las prioridades pueden (si no deben) ser diferentes. Ese cambio para mi hace  hoy un año que sucedió con el nacimiento de Nahual, y desde entonces puedo, quiero, y hago, que él sea una parte fundamental de mi día a día. La conciencia de co-criar me permite disfrutar del proceso. Ya no sirve aquello de darle un beso de buenas noches a l@s niñ@s en la cuna o la cama al llegar por la noche a casa tras una larga jornada de trabajo. A mi no me sirve ser “esa persona que a veces está en casa, compra muchos juguetes, da algunos besos y riñe cuando la mamá dice que l@s niñ@s se han portado mal”.

Tengo la suerte (aunque tod@s sabéis que la suerte no existe) de poder disfrutar la mayoría de días de esos paseos por el parque con Nahual y Nala. Tengo la suerte de poder estar escribiendo esto con muchísimas interrupciones para abrazar a Nahual, cambiarle el pañal, etc… Tengo la suerte de hoy permitirme organizar la agenda para poder comer en familia y ver como Nahual sopla su primera vela. Tengo la suerte de casi cada día desayunar con él, o almorzar, o merendar o cenar. Y hacerlo disfrutando, con conciencia, sabiendo que es una elección y, como todas las elecciones, tiene contraprestaciones, algo que para otras personas sería un inconveniente, o incluso para mi también implica “soltar” muchas cosas para poder abrazar esa paternidad y esa manera de vivir.

El sábado pasado pude disfrutar de asisitir al “I congrés dels Amics de l’Ofici de Viure, Fent camí cap a la nova consciència”. En este congreso (que aunque seguro que todos habéis podido entender llevaba el título de “Haciendo camino hacia la nueva conciencia”) se trató el tema de la conciencia desde diferentes ámbitos, en diversas ponencias y mesas redondas, incluyendo la retransmisión en directo del programa radiofónico “L’ofici de viure – Què és la nova espiritualitat“. Yo tuve la suerte de pasar la primera mitad del día sentado junto a una mujer que, entre otras cosas, acompaña a una muerte consciente, lúcida, tranquila, digna, …. como voluntaria en cuidados paliativos. Por mi parte, acompaño a vivir con conciencia el embarazo y re-encuentro con los bebés a través del HipnoParto®, y la conversación sobre la importancia de vivir conscientemente el incio y final de esta existencia física fue muy nutritiva. Al mediodía pude compartir el almuerzo con tres maestras de escuela, implicadas en llevar conciencia a los centros formativos, en poner su granito de arena para mejorar el sistema educativo y facilitar un crecimiento de las personas más consciente y respetuoso con la esencia de cada uno. Gracias a estas personas por regalarme sus experiencias y compartir su tiempo.

Y en la mesa redonda moderada por Miriam Subirana, en la que participaron Francesc Torralba, Antonio Jorge Larruy y Pepa Ninou, uno de los temas, que me resonó totalmente con el motivo principal de este post, trató de los valores masculinos y femeninos. Se comentó que el nuevo paradigma en el que llevamos unos años entrando, requiere que los valores femeninos (no necesariamente exclusivos de mujeres) estén más presentes en la sociedad, tanto en las empresas y organizaciones, como en la política, en la educación, en las familias, … Y quizá podamos llegar, tras un periodo de más feminidad (la ley del péndulo me hace pensar en eso)  a un punto en que la dualidad de hombres-mujeres dé paso a esa evolución en la que todas las personas dispongamos de un equilibrio real de valores (tradicionalmente masculinos y femeninos), a una sociedad equilibrada, centrada, consciente….

Y en ese proceso estoy, viviendo conscientemente mi paternidad, acompañando a vivir con conciencia (ver post sobre el día del padre) también la paternidad de todos los hombres que acuden a las sesiones de HipnoParto (muchas veces con miedos diferentes a los de las mujeres, y descolocados, como se resume muy bien en este post de “Los siete temores más comunes de los futuros papás“), y a la conciencia del embarazo y el nacimiento. Y confío en que cada día más mamás y papás vivan esa faceta de la vida (y muchas otras) con conciencia, equilibrio de valores, plenitud, disfrute, responsabilidad y felicidad!!!

Deseo un mejor 2014, si cabe. Amen!!!

chaplinSi, has leído bien, el título incluye Amen, sin acento. Si lo deseas, lo puedes también acentuar, y así recoger la fuerza que aporta ese gran deseo a la vez que decreto (Así sea). Pero la intención es que al leer esto re-conectes con la fuerza del amor, aquella que consigue alejarte de los miedos y vivir plenamente.

Y hablo del amor bien entendido. No de aquel que genera sufrimiento, apegos desestabilizadores, sentimientos de posesividad, demostración de dolor con la intención de demostrar otras cosas…..

Me refiero al amor que todos tenemos la capacidad de experimentar y que, al liberarnos de ciertas creencias, ciertos hábitos aprendidos de la sociedad-familia, y algún que otro apego innecesario, experimentamos plenamente, de manera natural. Vibrando en esa energía del amor, de repente todo fluye mucho más, nos sentimos mejor, y el entorno responde como lo que es, un espejo, dándonos amor. Y ese amor bien entendido empieza por uno mismo, así que eso:

HAGAN-(ME/SE) EL FAVOR Y AMEN. AMEN-SE

Si ámate !!!! Empieza por ahí por amarte sinceramente a ti mism@ y desde ahí, desde esa energía, deja fluir ese amor, primero a tu entorno más directo y permite que se amplíe, que fluya luego libremente.

Y para que ese amarte, te sea más sencillo, te dejo este texto de uno de mis “maestros”, Charles Chaplín, alguien capaz de vivir con amor y con humor, aún en los momentos y circunstancias más complejas.

CUANDO ME AMÉ DE VERDAD

Cuando me amé de verdad, comprendí que en cualquier circunstancia, yo estaba en el lugar correcto y en el momento preciso. Y, entonces, pude relajarme. Hoy sé que eso tiene nombre… autoestima. 

Cuando me amé de verdad, pude percibir que mi angustia y mi sufrimiento emocional, no son sino señales de que voy contra mis propias verdades. Hoy sé que eso es… autenticidad. 

Cuando me amé de verdad, dejé de desear que mi vida fuera diferente, y comencé a ver que todo lo que acontece contribuye a mi crecimiento. Hoy sé que eso se llama… madurez. 

Cuando me amé de verdad, comencé a comprender por qué es ofensivo tratar de forzar una situación o a una persona, solo para alcanzar aquello que deseo, aún sabiendo que no es el momento o que la persona (tal vez yo mismo) no está preparada. Hoy sé que el nombre de eso es… respeto. 

Cuando me amé de verdad, comencé a librarme de todo lo que no fuese saludable: personas y situaciones, todo y cualquier cosa que me empujara hacia abajo. Al principio, mi razón llamó egoísmo a esa actitud. Hoy sé que se llama… amor hacia uno mismo. 

Cuando me amé de verdad, dejé de preocuparme por no tener tiempo libre y desistí de hacer grandes planes, abandoné los mega-proyectos de futuro. Hoy hago lo que encuentro correcto, lo que me gusta, cuando quiero y a mi propio ritmo. Hoy sé, que eso es… simplicidad. 

Cuando me amé de verdad, desistí de querer tener siempre la razón y, con eso, erré muchas menos veces. Así descubrí la… humildad. 

Cuando me amé de verdad, desistí de quedar reviviendo el pasado y de preocuparme por el futuro. Ahora, me mantengo en el presente, que es donde la vida acontece. Hoy vivo un día a la vez. Y eso se llama… plenitud. 

Cuando me amé de verdad, comprendí que mi mente puede atormentarme y decepcionarme. Pero cuando yo la coloco al servicio de mi corazón, es una valiosa aliada. Y esto es… saber vivir! 

No debemos tener miedo de cuestionarnos… Hasta los planetas chocan y del caos nacen las estrellas.

Y con eso te deseo un 2014 en el que logres aquello que deseas para este año. Que si el 2013 no ha sido todo lo bueno que querías, el 2014 si lo sea. Y que si el 2013 lo valoras como positivo, el 2014 sea aún mejor!!! Amen!!!

Aprovecho para hacer un breve repaso de lo que he compartido con todos vosotros en este 2013, y que refleja gran parte de lo que ha sido para mi, y así puedas releer los posts que te interesen:

  • Empezamos el año hablando sobre la Validez de la información, haciendo referencia al poder personal al que renunciamos tantas veces otorgándoselo a alguien que consideramos experto, aún SINTIENDO que lo que proponen no tiene sentido, y que es, a veces,  hasta salvaje.
  • Pase a plantear ¿Qué es real?, haciendo referencia a lo que percibe nuestro cerebro, al equilibrio del consciente y subconsciente, a lo que aceptamos como “dogmas”, situaciones o actitudes imposibles de cambiar, etc…
  • Eso nos llevó a la Asertividad Calmada, a ese estado al que nos llevaban César Millán y Eckhart Tolle. Ese estado que podemos lograr desde dónde transmitir al entorno para obtener ese entorno que es el mundo que deseamos, viviendo en el aquí y el ahora.
  • El siguiente paso fue estar Soltando etiquetas, rompiendo moldes. Esas etiquetas que “nos ponen”, y ponemos, afectando a la identidad y dificultando desarrollar todo el potencial que todos tenemos, complicando la mejora. Al liberarnos de esas etiquetas, romper esos moldes, se amplían las potencialidades llevadas a realidad.
  • Poco después, estuve Aprend(r)iendo muchísimo con el nacimiento de nuestro primer hijo nacido, Nahual. Decía que aprendía mucho, desde lo esperado a lo inesperado, y que le sumaba la (R) de riendo, ya que el humor facilita mucho que los aprendizajes, y la vida en general, me sean mucho más acordes para sentirme feliz y pleno.
  • Con ese aprendizaje, comenté sobre La complejidad de vivir ilusionado, ya que las circunstancias muchas veces lo hacen menos sencillo. Pero la elección está clara, ilusionarse lo hace más sencillo!!! Y hablaba de mi vida como ejemplo, mostrando algunas de las circunstancias que podría (si hubiese querido) haber dejado que me quitasen la ilusión, y que aproveché de la mejor manera posible.
  • Esa ilusión nos llevó a decir que ya Es hora de un cambio real. Un cambio que puede ser más sencillo con el acompañamiento mediante   Catalyzing®.
  • Un cambio que llevaba más allá de las personas, indicando la idea de La empresa cognitiva. Un cambio real que también puede ser para empresas y organizaciones mediante el cambio en las personas que la forman, y que podemos beneficiarnos de esos cambios que son mayores que la suma de los cambios individuales.
  • Plantemos ya en octubre la opción que todos tenemos, entre Estresarme o meditar. Tantas y tantas veces elegimos una o la otra opción, gestionando nuestras emociones de una manera óptima para nosotros y nuestro entorno, que reacciona, o de una manera que nos lleva hacia un remolino de bajada.
  • Y mi último post, sin contar el presente, el más leído y comentado del año, hacia referencia, en mi aniversario, a Cumplir años!! Cumplir vida!!, y todo lo que he vivido en mi año 38.

Gracias a las más de 6.700 visitas este año, por leerme, gracias por comentar y por compartir. Gracias a todos y cada uno de los clientes, particulares y de empresa, por dejarme formar parte de ese trocito de vuestro camino de mejora. Y gracias a todos por por reflejarme quien soy y darme oportunidades continuas de mejora.

Un abrazo y feliz año 2014, felices días, día a día. Feliz momento en cada instante, en cada inspiración que realices, con cada latido que te mueve hacia dónde deseas ir.

Cumplir años!!! Cumplir vida!!!

39

Pues si, hoy es mi cumpleaños. Anna, mi esposa y la mujer con la que comparto la vida, me preguntó hace un par de días cómo me sentía a punto de cumplir 39 años, si me hacía ilusión. Le respondí y me preguntó si escribiría algo sobre esa respuesta, y aquí está.

Pues no me hace especial ilusión que sea el día de mi cumpleaños, lo que me hace ilusión es vivir cada día, disfrutar del 11 de noviembre igual que de todos los días del año. Y si, me gusta cumplir años, igual que cumplir días, que significa que continúo mi camino, avanzando en esta vida física.

Hay personas, algunas de ellas próximas, que ya no tienen esa suerte, y a mi me gusta aprovecharlo y disfrutar de los días, de cada momento, de la vida. Y el día del cumpleaños (quiero ser sincero conmigo mismo y contigo), igual que fin de año, son fechas que me hacen más fácil tomar consciencia de si estoy aprovechando mi vida como deseo, de hacer un repaso de lo ha sucedido y de plantearme si mi día a día vivo conforme a lo que deseo.

Pues bien, haciendo repaso del último año, me siento satisfecho de poder compartir muchas horas con mis clientes, desarrollando gran parte de lo que para mi es mi misión en la vida, aprendiendo de cada uno de ellos, tanto de los individuales como de los grupos, ya sean de organizaciones o particulares, y sintiendo que pongo mi granito de arena para contribuir a la creación de un mundo mejor, donde cada persona se dirige hacia su felicidad.

Y para mi, en el camino de mi felicidad, este último año ha llegado Nahual, este ser fantástico con el que he  tenido la suerte de compartir tantas horas, que tanto me da y que me facilita un desarrollo personal diario. Es genial mirar atrás, y ver que cuando cumplí 38 él estaba creciendo en el vientre de Anna y que ahora está aquí, en su regazo, junto a mí, en el sofá, mientras escribo estas lineas. Y eso me lleva a que cuando cumplí 37, el 11.11.11, lo celebramos con una fiesta sorpresa que Anna me preparó (aprovechando lo especial de la fecha). En esa ocasión hacía poco que experimentamos uno de los momentos más duros al sufrir un aborto, y al febrero siguiente perdimos a otro hijo en camino, al ser un embarazo ectópico y vernos obligados a interrumpir el embarazo y acabar con una extirpación de trompa. Dos momentos muy duros, uno de los 36 a los 37, el otro de los 37 a los 38.

Todo eso pasó, y acepto las pérdidas y el dolor, y en este último año, de los 38 a los 39, nació Nahual, gracias a todo lo anterior. Y he vivido muchas emociones en estos 365 días que han sido mi año 39. Con Nahual he tenido los mejores momentos, y también de los más duros. En este camino también murió mi suegro, y este es uno de esos días en que la marcha de seres queridos se hace más presente. Me encantaría poder soplar 39 velas con mi padre y mi suegro cerca, de mí, de Nahual y de toda la familia, y de alguna manera se que están presentes, aunque sea espiritualmente, como energía, en los pensamientos y recuerdos de los que los queremos.

Pues si, el último año ha sido realmente intenso!!!! Y me alegro de poder sentir esa intensidad, de conectar diariamente con mis emociones, de ser consciente de mis pensamientos, de mis virtudes y mis defectos, de decidir cada día cómo quiero que sea mi vida y hacer lo que está en mi mano para que así sea. De decidir continuamente que soy feliz, y vivir en consecuencia y con congruencia.

Gracias a todos los que habéis formado parte de este año, en algún momento y de algún modo, contribuyendo a que aquí y ahora, sea quien soy!!

Gràcies Anna per compartir tot això tant intens que és la vida. Gràcies Nahual per decidir que siguem els teus pares. Gràcies Ana i Francesc, per haver decidit ser els meus pares i acollirme a les vostres vides des de fa 39 anys!!!

¿Estresarme o Meditar?

Nahual

Hoy comparto esta pregunta introspectiva contigo que lo estás leyendo. Como quizá sabes, hace casi 7 meses nació Nahual, mi hijo, y estoy aprendiendo mucho de él, en muchos aspectos. Ya escribí hace 6 meses sobre mi aprendizaje con este gran maestro en Aprend(r)iendo.

En esta ocasión, tras meses de estar optando por una opción mayoritariamente (aunque no siempre lo he conseguido), he  podido constatar el gran aprendizaje, que me confirma muchos de los conocimientos teóricos que he ido adquiriendo: Si yo estoy tranquilo y centrado, Nahual se tranquiliza y ríe o descansa. Si yo me dejo llevar por el estrés o los nervios, Nahual percibe mi energía, mi estado anímico, mis ondas cerebrales, los impulsos electromagnéticos de mi corazón…. y se sincroniza con ellos, llorando desconsoladamente.

Es simple, cuando Nahual está inquieto, nervioso, molesto, con algún dolor,…. quizá no sabe cómo actuar para tranquilizarse. En cambio, los adultos podemos elegir. Y ahí está mi elección: Estresarme al oírlo llorar, o meditar, relajarme, y traspasarle emociones y estados positivos, el AMOR, si, en mayúsculas, aceptando lo que hay y desarrollando la paciencia calmada.

Lo que a mí personalmente me facilita es, abrazando a Nahual, cerrar los ojos, centrarme en mi respiración, relajarla, bajando la frecuencia respiratoria y cardíaca, armonizando los latidos, centrándome en nosotros, en nuestros cuerpos, haciendo un viaje a mi interior, bloqueando los estímulos externos diferentes de ese sistema que en ese momento somos él y yo, sabiendo que soy luz amorosa y la recibo y la emano. Y desde ahí, sostener lo que sucede, los llantos, los quejidos, sintiendo como van disminuyendo, como él va entendiendo que todo está bien, que yo estoy con él y que yo mantengo la calma, demostrando confianza, seguridad, paz y amor.

Esto es extensivo a lo que sucede entre Anna (mi mujer) y yo. Nahual también percibe nuestras emociones, nuestras energías, cómo nos relacionamos como pareja en cada momento, y reacciona a esa manera, sincronizando sus emociones con las nuestras. Si nos demostramos amor, él lo percibe. Si nos estresamos, nos enfadamos el  uno con el otro, él lo recibe y reacciona, enviándonos una señal que descodifico como  “esto no me gusta, no me sienta bien. Sed inteligentes y tranquilizaros, hablad calmados, respetaros, amaros, que eso es lo que quiero para vosotros, para mí, para todos”.

¿Cómo gestionas tú tus emociones en casa? ¿Y en el trabajo? ¿Con los amigos? Aunque seamos adultos seguimos percibiendo todo eso sutil (o no tan sutil) que existe en el ambiente, en nuestros sistemas relacionales, en nuestro cuerpo y mente. ¿Cómo crees que tu actitud, ya sea por acción o por pensamiento-sentimiento, afecta a quien te rodea?  ¿y que recibes del entorno? ¿Cómo quieres que las personas reaccionen a tu presencia?  ¿Qué haces para cambiar lo que no te gusta? Si lo que deseas es respecto, respeta. Si lo que deseas es amor, se amor. Si lo que deseas es felicidad, siéntete feliz. Creer es crear.

Como ya dijo Mahatma GandhiSE TÚ EL CAMBIO QUE QUIERES VER EN EL MUNDO”

 

Gràcies Nahual!!!!

La complejidad de vivir ilusionado

2013-05-22 21.07.43El título de este post puede ser desmoralizador, pero nada más lejos del objetivo real del mismo. El fondo del mensaje es el siguiente:

Vivir ilusionado no siempre es fácil, pero no hacerlo tan solo complica la situación y lo hace todo más dificil. Por lo que la elección es clara: ILUSIONATE!!!!!

Y alguien dirá: “claro, eso es fácil de decir desde tu posición privilegiada, en la que todo te va bien, y tienes motivos para ilusionarte”. Pues si, los tengo, y lo que digo es que todos los tenemos si queremos tenerlos, que eso es una elección personal. Las circunstancias son las que son en cada momento, y como ya sabemos, lo importante es lo que hacemos con esas circunstancias, cómo dejamos que nos afecten potenciando o limitando.

Para que nadie crea que hablo por hablar, podría hacer una definición de mis últimos años  y/ o mis últimos meses que demuestran que las circunstancias pueden “complicar”  esa ilusión:

  • En julio de 2009 murió mi abuelo, y en noviembre del mismo año lo hizo mi abuela.
  • En enero de 2010 le diagnosticaron un cáncer de pulmón, con metástasis en el cerebro con 3 nódulos, a mi padre, que finalmente falleció en agosto de ese mismo año, tras 8 meses de entradas y salidas del hospital, con perdidas de facultades mentales temporales y lo todo lo que ello comporta para la familia.
  • En octubre de 2011, tras una gran ilusión inicial, el que iba a ser nuestro primer hijo se desprende y no prospera el embarazo.
  • Aún con el dolor de las perdidas, decidimos seguir con los preparativos de nuestra boda para abril de 2012. Y En febrero de 2012 el vestido de novia se retoca al estar mi mujer embarazada, por lo que para abril debería estar “ampliado”, pero resulta que en esta ocasión el embarazo es ectópico, lo que finalmente significa una intervención en la que le deben extirparle una trompa a mi esposa, y una nueva pérdida de un hijo en camino.
  • Proseguimos igualmente con la idea de la celebración de nuestra unión, y le diagnostican cáncer de pulmón a mi suegro, ingresando la semana anterior a la celebración de la misma, y sin saber si podrá asistir hasta el mismo día de la celebración. Lógicamente, no nos vamos de viaje de novios.
  • A mi esposa no le renuevan el contrato laboral, lo que no le comunican hasta 3 días antes de nuestro enlace.
  • En Mayo 2012,  fallece el abuelo de mi esposa.
  • Volvemos a estar embarazados!! y serán gemelos!!! Pero no, tan solo prospera uno de los dos, y con algunas pérdidas, que llevan a requerir un reposo de mi mujer desde septiembre 2012, con los miedos correspondientes.
  • Pasados los 7 meses de embarazo llega la relajación al haber pasado el mayor riesgo. Y nuestro hijo decide llegar en marzo 2013 con 5 semanas de antelación, lo que significa 15 días en neonatología, teniéndonos que separar de él cada noche. Tiene un soplo en el corazón, lo que obliga a hacer un seguimiento con varias ecografías.
  • En abril 2013 mi suegro vuelve a ingresar, y esta vez no le dan el alta, si no que lo derivan a cuidados paliativos. El primer aniversario de boda es con un peque, muy peque, ahora con una hernia inguinal, y el suegro ingresado.
  • En mayo 2013, el día 15, han de operar de esa hernia a Nahual, nuestro hijo. Ha ido creciendo muy rápidamente y hay alto riesgo de estrangulación. Con menos de 4kg le intervienen teniendo que utilizar anestesia general.
  • El día 18 de mayo de 2013 fallece mi suegro.

Todo esto son las circunstancias que he vivido en los últimos tiempos. Está claro que existen momentos en los que estas circunstancias hacen que sea complejo mantener la ilusión, mirar hacia adelante con entusiasmo y sin miedo. Hay momentos de mucho dolor, mucha tristeza, mucha desilusión, muchos pensamientos fatalistas.

Pero, como decía al inicio, el no vivir ilusionado tan solo empeora las cosas. En cambio, siempre se puede “hacer algo” con las circunstancias, y decido ilusionarme, ser feliz, buscar lo mejor para mi y los míos. Y así, podría decir que:

  • Mis abuelos vivieron muchos años, con mucho amor y mucha salud hasta bien mayores. Y fallecieron rodeados de amor y personas con buenos sentimientos, dejándonos muy buenos recuerdos.
  • Mi padre conoció y compartió buenos momentos con la que hoy es mi mujer, y aunque fueron pocos meses, fueron suficientes para crear un gran vínculo. Y en el momento de su muerte, estuvimos sintiendo un amor total entre toda la familia, mi mujer incluida. Se marchó en paz, sin sufrimiento, tranquilo, habiendo cumplido muchos de sus sueños. Y su marcha hizo que mi hermano y yo estemos mucho más unidos, que nos demostremos amor, y que vivamos más conectados también con mi madre.
  • Los hijos no llegados, hacen que mi mujer y yo estemos más unidos, más conectados, y más convencidos todavía de que ser padres forma parte de nuestra vida. Nahual, y los futuros hijos si los hay, sentirán profundamente que son muy deseados.
  • El abuelo de mi mujer esperó a fallecer a que nos hubiésemos casado, y a mi suegro le pudieron dar un permiso hospitalario para, ese gran día, poder estar compartiendo con nosotros y acompañar a mi mujer de su brazo, con una fuerza que solo puede generarse con amor. La energía de mi padre también estuvo presente.
  • Mi mujer, al estar en paro, ha podido vivir un embarazo tranquilo, a la vez que ha podido acompañar en muchos momentos a su padre.
  • La llegada temprana de Nahual ha permitido que mi suegro y mi hijo se hayan conocido, hayan podido compartir algunos momentos, lo que hubiese sido casi imposible si Nahual hubiese nacido a término.
  • El soplo en le corazón está controlado, y tan solo tendremos que ir haciendo revisiones semestrales. Y la hernia ya está operada!! Por lo que está “como nuevo”.
  • Y mi suegro, esperó a que Nahual nació, para conocerlo, verlo, demostrarle, y luego, se marchó, una vez ya estaban solventados los otros temas, y lo hizo de manera discreta, tranquila, apacible, sin molestar. Vivió muchas cosas, y tuvo y tiene el amor de muchas personas, y nosotros tenemos también el suyo.

Pues si, las circunstancias son las que son, y yo he decidido, y decido a cada instante, vivir feliz, con amor e ilusión!!!

¿Y tu? ¿Cómo decides vivir? ¿Qué quieres hacer con tus circunstancias?

Si lo deseas, el próximo 8 de Junio ofrezco un taller de un día de “Una cata de crecimiento” que aporta algunas técnicas e información que ayudan a gestionar mejor las circunstancias.

Gracias por dejar tus comentarios y compartir este post si lo has encontrado interesante.

Soltando etiquetas, rompiendo moldes

etiquetaEn las últimas semanas he vivido varias situaciones relacionadas con las limitaciones que vivimos muchas personas debido a las etiquetas y los moldes. Las etiquetas que nos ponen, las que nos ponemos, y los moldes con los que nos sentimos identificados.

La mayoría de esas etiquetas (por no decir todas) surgen en nuestra infancia. De repente, un día, alguien de nuestro entorno, quizá con buenas intenciones, quizá no, realiza un comentario, como por ejemplo “mira que eres torpe, desde luego tu gimnasta no serás” o bien ” pero que tímido que eres, así no harás nunca nuevos amigos”. Esos comentarios, que parecen inofensivos en el momento de expresarlos, pueden provocar que esa personita se quede con ese molde, con todo lo que implica la etiqueta de “torpe” o “tímido”. Cuidad lo que decís, especialmente a los niños.

¿Qué etiquetas has identificado en ti mism@ mientras leías estas líneas? Lo que comentaba de las últimas semanas se ha dado tanto con clientes en procesos individuales de acompañamiento, como con familiares y amigos (y conmigo mismo también, que no estoy exento de historia personal).

Y esas etiquetas pueden ser realmente limitantes: “Seguro que me timan, por que yo no valgo para los números. Yo no puedo hacer eso que tu haces, que soy tímid@. Seguro que no me cogen a mi, que en la primera impresión soy borde. Yo tengo que leerlo dos veces, que soy muy distraído. No puedo hacer esa excursión, que soy lento y torpe. …..”

¿Qué sucede con esas limitaciones que “tenemos” por llevar esas etiquetas? Pues en muchos casos simplemente vivimos con ellas, limitando nuestras actuaciones, nuestras relaciones, nuestras opciones laborales, relacionales, sociales, corporales, y tantas otras. Sin embargo, esos moldes por los que “creemos” estar fabricados se pueden romper, y esas etiquetas se pueden soltar. Está claro que un proceso de acompañamiento por un profesional facilita ese “soltar y romper”. Sin embargo, cada uno puede plantearse las etiquetas que tiene, que acepta, que identifica, y posteriormente ver en qué le limitan. Identificando lo que “podría ser o hacer” si no tuviese esas etiquetas, permite ver dónde quiero llegar y plantear luego qué significa esa etiqueta y cómo dejarla marchar. Por ejemplo aceptando que todo en esta vida es un proceso, y que en lugar de “soy tímido” puedo cambiar esa concepción de mi mismo por otra de “me ha costado algo más que a otras personas relacionarme, y quiero mejorar en eso”. En este ejemplo hay dos temas que afectan:

  • Cambiar la “identidad” (soy tímido) que es algo innato, inamovible y esencial, por una manera de “actuar”, que es algo totalmente modificable, algo que puede variar con el tiempo las situaciones, la decisión personal.
  • La decisión de “quiero mejorar”. Esa sola frase me hacer recuperar mi poder personal, mi capacidad de actuación, libre de etiquetas, fuera de los moldes, siendo capaz de actuar hacia donde deseo.

Esto es tan solo un ejemplo. Seguro que en algún momento puedes (si quieres) ver qué límites tienes por “aceptar” algunas etiquetas como propias. No voy a entrar en las etiquetas que se ponen a veces en diagnósticos médicos (“tienes depresión crónica”, “te queda un mes de vida”, “serás inválido para siempre”) y que en muchos casos sería beneficioso evitar (gracias a todos los profesionales de la medicina, que por suerte cada día son más,  que hablan de síntomas, de posibles causas y posibles “soluciones”, sin ser dogmáticos, y tienen en cuenta los beneficios generados, tanto por el consciente como el subconsciente de sus pacientes, el efecto placebo y nocebo, y la realidad cuántica de Crear es Crear).

Deseo que tan solo te pongas los límites que quieres tener, y que el resto sean simplemente situaciones con opción de modificar hacia dónde deseas. No hablo de cambios mágicos instantáneos. Hablo de la magia de ser el creador de tu vida, a veces con cambios a una velocidad rapidísima gracias a un simple cambio de pensamiento, y a veces con paciencia, constancia y persistencia.

¿Qué etiquetas soltarás? ¿Qué moldes deseas romper?