Una buena propina

propinaHace ya días que pienso en que hay pocas profesiones u oficios que reciben lo que conocemos como propina. La verdad es que yo nunca he sido partidario de dar propina a cierto colectivo por que es miembro del colectivo. Eso de “tener que dejar” propina como medida de protocolo en restaurantes, por ejemplo, me parece que hace que pierda todo el sentido el “re-conocer” el trabajo bien hecho.

Y claro, ese trabajo bien hecho se les reconoce de ese modo a camareros, guías turísticos, taxistas, botones de hotel, quizá a personal de recepción en hoteles, al pizzero motorista, quiza a algún electricista o fontanero,…. y a pocas personas más.

Yo tan solo se la doy a quien considero que realmente ha hecho su trabajo de una manera ejemplar, con motivación, interés, eficacia, eficiencia y simpatía, pero tan solo lo hago con personas de estos colectivos.

¿Y qué sucede con tantos otros trabajadores que realizan su trabajo de manera ejemplar?

Pues sucede que hay otras maneras de reconocer ese trabajo bien hecho. En mi dedicación al acompañamiento en la mejora, ya sea con procesos de Catalyzing, Coaching, Hipnoparto, en talleres o en consultoría, la “buena propina” es que de repente te llame un nuevo cliente y te diga que otro cliente lo ha referenciado por la satisfacción en su mejora. La verdad es que es la mejor propina que alguien podría darme, recomendarme a otras personas, especialmente si son seres queridos, ya que eso es la mejor demostración del valor que le dan a mi trabajo.

Y como Buena Propina, quiero incluir en esta ocasión, que Imma Arias, tras asistir a un taller que facilité en Barcelona sobre “Comunicación asertiva, Relaciones y PNL“, decidió invitarme a su programa de radio “Camí a l’Èxit” para entrevistarme. Así que dejo aquí esa “Buena Propina” para que podáis escucharla.

Camí a l’Èxit 7-7-14 – Oscar Guirado-Catalyzing

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Día del Padre – una oportunidad!!!

Vida conscienteEn unos días, el próximo 19 de marzo, se celebra el día del Padre. Sí, un día para reconocer la figura paterna, que en muchas ocasiones está poco valorada, o más bien relegada a un lugar muy concreto, alejándolo de lo que realmente puede llegar a ser un padre. Hace poco escribía sobre el potencial de las personas en Viviendo Potencialmente, y eso también puede hacer referencia a lo que un Padre puede hacer por sus hij@s, a lo que puede realmente llegar a ser.

Es en las primeras etapas de la vida como padre, en especial durante el embarazo, o cuando son bebes, cuando el papel del padre está más desprestigiado. Está claro que la madre es la única persona indispensable durante el embarazo, y que en las primeras etapas de la vida también es mucho más importante que el padre, pero éste puede, como escribí en La importancia de Sam, el papel del Padre, marcar una gran diferencia.

Es muy probable que te haya venido a la cabeza algún padre descolocado, alguien que no sabe qué se espera de él, que no sabe si puede o no hacer algo, si se le exigirá algo que se da por supuesto, o si molesta. Vivimos en una sociedad en la que se ha abogado por la igualdad entre hombres y mujeres, en la que se ha “luchado” por la igualdad de oportunidades. Pero, no somos iguales, y está bien que no lo seamos. Y aceptando que cada cual tiene su lugar, su papel, sus virtudes y su potencialidad, es como mejor se puede conseguir que nos sintamos realizad@s y l@s hij@s se beneficien de eso, de que les demos lo mejor de cada un@ de nosotr@s.

Y por eso, cuando se acerca esta fecha en la que se reconoce esa importancia del padre, es un buen momento para que eso sea sincero y productivo. Basta de regalar una corbata, o una cartera de piel, o herramientas, o cualquier otro objeto repetitivo que nada tiene que ver con ese potencial paterno, si no más bien con una “figura social” arcaica. Es un buen momento para un sincero reconocimiento, para realmente facilitar que ese potencial de padre sea una realidad y los hombre puedan (podamos) disfrutar plenamente de nuestro papel.

Ofrezco aquí dos posibles regalos para contribuir a ese potencial. Por suerte son solo algunas de las ofertas conscientes que se pueden encontrar en el mercado para este día:

1) Pack 6 sesiones de CATALYZING®: Catalización del cambio – Con el que lograr acercarse a ese potencial y dar lo mejor.

2) Pack de 4 sesiones de HipnoParto® Para aquellos que en breve serán papá, para disfrutar de esta experiencia junto a sus parejas y prepararse de la mejor manera para el re-encuentro con el bebé.

Y en esta ocasión ambas opciones con un 10% de descuento sobre las tarifas de este año. Me encantará ver a más padres disfrutar de ese papel tal como yo llevaré haciéndolo, para el día del padre, 363 días con Nahual en brazos 😉

(contacta conmigo a través de correo a info@oscarguirado.es o llamando al al  633.706.249 para adquirir estos regalos para ese hombre especial)

Gracias por comentarlo y compartirlo.

 

 

 

Soltando etiquetas, rompiendo moldes

etiquetaEn las últimas semanas he vivido varias situaciones relacionadas con las limitaciones que vivimos muchas personas debido a las etiquetas y los moldes. Las etiquetas que nos ponen, las que nos ponemos, y los moldes con los que nos sentimos identificados.

La mayoría de esas etiquetas (por no decir todas) surgen en nuestra infancia. De repente, un día, alguien de nuestro entorno, quizá con buenas intenciones, quizá no, realiza un comentario, como por ejemplo “mira que eres torpe, desde luego tu gimnasta no serás” o bien ” pero que tímido que eres, así no harás nunca nuevos amigos”. Esos comentarios, que parecen inofensivos en el momento de expresarlos, pueden provocar que esa personita se quede con ese molde, con todo lo que implica la etiqueta de “torpe” o “tímido”. Cuidad lo que decís, especialmente a los niños.

¿Qué etiquetas has identificado en ti mism@ mientras leías estas líneas? Lo que comentaba de las últimas semanas se ha dado tanto con clientes en procesos individuales de acompañamiento, como con familiares y amigos (y conmigo mismo también, que no estoy exento de historia personal).

Y esas etiquetas pueden ser realmente limitantes: “Seguro que me timan, por que yo no valgo para los números. Yo no puedo hacer eso que tu haces, que soy tímid@. Seguro que no me cogen a mi, que en la primera impresión soy borde. Yo tengo que leerlo dos veces, que soy muy distraído. No puedo hacer esa excursión, que soy lento y torpe. …..”

¿Qué sucede con esas limitaciones que “tenemos” por llevar esas etiquetas? Pues en muchos casos simplemente vivimos con ellas, limitando nuestras actuaciones, nuestras relaciones, nuestras opciones laborales, relacionales, sociales, corporales, y tantas otras. Sin embargo, esos moldes por los que “creemos” estar fabricados se pueden romper, y esas etiquetas se pueden soltar. Está claro que un proceso de acompañamiento por un profesional facilita ese “soltar y romper”. Sin embargo, cada uno puede plantearse las etiquetas que tiene, que acepta, que identifica, y posteriormente ver en qué le limitan. Identificando lo que “podría ser o hacer” si no tuviese esas etiquetas, permite ver dónde quiero llegar y plantear luego qué significa esa etiqueta y cómo dejarla marchar. Por ejemplo aceptando que todo en esta vida es un proceso, y que en lugar de “soy tímido” puedo cambiar esa concepción de mi mismo por otra de “me ha costado algo más que a otras personas relacionarme, y quiero mejorar en eso”. En este ejemplo hay dos temas que afectan:

  • Cambiar la “identidad” (soy tímido) que es algo innato, inamovible y esencial, por una manera de “actuar”, que es algo totalmente modificable, algo que puede variar con el tiempo las situaciones, la decisión personal.
  • La decisión de “quiero mejorar”. Esa sola frase me hacer recuperar mi poder personal, mi capacidad de actuación, libre de etiquetas, fuera de los moldes, siendo capaz de actuar hacia donde deseo.

Esto es tan solo un ejemplo. Seguro que en algún momento puedes (si quieres) ver qué límites tienes por “aceptar” algunas etiquetas como propias. No voy a entrar en las etiquetas que se ponen a veces en diagnósticos médicos (“tienes depresión crónica”, “te queda un mes de vida”, “serás inválido para siempre”) y que en muchos casos sería beneficioso evitar (gracias a todos los profesionales de la medicina, que por suerte cada día son más,  que hablan de síntomas, de posibles causas y posibles “soluciones”, sin ser dogmáticos, y tienen en cuenta los beneficios generados, tanto por el consciente como el subconsciente de sus pacientes, el efecto placebo y nocebo, y la realidad cuántica de Crear es Crear).

Deseo que tan solo te pongas los límites que quieres tener, y que el resto sean simplemente situaciones con opción de modificar hacia dónde deseas. No hablo de cambios mágicos instantáneos. Hablo de la magia de ser el creador de tu vida, a veces con cambios a una velocidad rapidísima gracias a un simple cambio de pensamiento, y a veces con paciencia, constancia y persistencia.

¿Qué etiquetas soltarás? ¿Qué moldes deseas romper?

La validez de la información

infoEste es mi primer post del año y, como me sucede normalmente, surge de algo que ya está por mi cabeza rondando hace un tiempo y a lo que se le suman algunas nuevas “informaciones”, que de manera causal llegan a mis ojos, mis oídos, mi piel, … mi mente o mi consciencia.

Esta mañana he estado leyendo un artículo, que me ha gustado mucho, sobre una “información  defectuosa“, por llamarlo de alguna manera, por parte de un pediatra a una madre lactante. Dejo el link del artículo para quien esté interesado en el tema (pediatra entrometido). Este pediatra, que no disponía de la mejor información posible, ya sea por obsolescencia de la misma, falta de interés, creencias muy marcadas, o cualquier otro tema, hizo dudar a la madre de su manera de actuar, aunque, por suerte, esta madre contrastó la información y actuó como lo estaba haciendo, de su manera deseada.

Y este tema me ha disparado la memoria, pudiendo recuperar algo que ya tiene varias décadas, un experimento sobre cómo actuamos la mayoría de personas bajo las “instrucciones o consejos de una bata blanca de experto”, sobre la Obediencia a la autoridad. Este vídeo, que dura menos de 4 minutos, nos demuestra lo influenciables que tantas veces somos y como cedemos nuestro poder personal debido a nuestra falta de “¿fe en nosotros mismos?”. La información, por si sola, es buena. Nos sirve para tener mayor capacidad de análisis y decisión. En teoría, cuanta mayor cantidad de información, podremos utilizar la que nos sea de mayor utilidad y se adapte mejor según nuestros objetivos. El problema que existe es la “desinformación”, la información que existe y que algunos dan por válida.

Esto lo podemos ver en “foros” de internet, donde cada cual dice la suya.¿Y que sucede normalmente en estos foros? que la mayor parte de personas que comentan son personas que viven o han vivido experiencias similares.  O sea, en un foro sobre (me invento) “problemas gástricos en perros” no encontraremos muchos comentarios de perros sanos, aunque la mayor parte de los perros lo estén. Por tanto, la información “mayoritaria” será “mi perro lo pasó muy mal”, “el mío peor”, “yo he tenido 2 y los dos fatal”, etc… por lo que, podemos caer en la “trampa” de dar esa información por válida al ser “mayoritaría” en esa minoría.

Y eso puede ser un problema, aunque en ese caso, quien consulta el foro ya debería saber lo que hay, y quien escribe en el foro, es totalmente libre y está bien que lo haga. El problema se agrava cuando quien facilita esa información es alguien con AUTORIDAD. Por lo que aquí si que es importante que las personas con cierta “experiencia y referencia” cuiden sus “consejos” y estén bien formados e informados. Me refiero a maestros, médicos, veterinarios, farmacéuticos, mecánicos,  asesores, etc… en definitiva, cualquiera a la que se le puede catalogar como “experto” de una materia. Si eres experto en algo, debes ser de las personas con mayor conocimiento sobre la materia. Y si no eres experto en algo, puedes limitarte a: callar, decir que no sabes del tema, referenciar a un experto, ….. ¿parece fácil, no?

Otras veces por eso, puede suceder que no dependa de si algo es cierto o falso, si no que se trate de temas subjetivos, que puedan tener diferentes visiones, que dependan de las creencias personales de cada uno, o de las experiencias vividas o las circunstancias particulares que se estén viviendo. Y por eso es importante, cuando las cosas no son A ó B, dejar claro, desde la posición de “experto” que existen diferente opciones.

Este tema (que se ha sumado a una reflexión que lanzaba un amigo, Germán Ramos)  está totalmente vinculado con el post que escribía hace un par de meses titulado “Recuperando el poder personal“, en el que hacía referencia a la importancia de actuar sabiendo que lo que YO HAGO, lo hago POR QUE YO QUIERO. Para eso, puedo formarme, puedo buscar información de expertos, puedo contrastar esa información, y pedir segundas opiniones, y tener claro que YO soy quien decido sobre mi vida, mis acciones y mi manera de ver la realidad. Obtendré información, la valoraré, con criterio, sin poner todo en duda por sistema, y sin ser dogmático, para PODER DECIDIR, para DECIDIR CON PODER.

Recuperando el poder personal

Es algo muy habitual en nuestra sociedad actuar siguiendo algunas indicaciones que nos decimos a nosotros mismos que vienen de fuera.

¿Cuántas veces nos sorprendemos diciendo “tengo que hacer esto” o “mi obligación es hacer aquello”, o “me han dicho que lo que debería hacer es eso”?

La verdad es que nos guiamos en muchas ocasiones por lo que CREEMOS que es correcto, o lo que CREEMOS que otras personas piensan que es correcto, olvidándonos de lo que es mejor, entendiendo como mejor lo que está más acorde con nuestra esencia personal.

Y esta manera de actuar nos facilita tan solo “excusas” para no responsabilizarnos de nuestras acciones. Y de eso va el poder personal, de tomar las riendas de nuestra vida, teniendo claro que lo que pensamos, lo que decimos y lo que hacemos es responsabilidad nuestra, de cada uno de nosotros, y que casi todo (por no ser dogmático) lo hacemos porque queremos.

El día que aceptamos que nuestras acciones van precedidas de una elección propia, recuperamos nuestro poder personal.

Yo hago lo que hago porque quiero. Tengo la obligación legal de cumplir los límites de velocidad, pero yo decido si los cumplo o no, sé que puedo cumplir la norma y que puedo no cumplirla, sabiendo que todos los actos tienen unas consecuencias, y hacer una cosa o la otra decidiéndolo y haciéndolo porque YO QUIERO.

Es muy fácil quejarme de que “he de ir a trabajar” y echar las culpas a otras personas, circunstancias, etc… Y de esta manera no puedo hacer nada para mejorar, ya que el poder de mi vida se lo estoy entregando a fuerzas externas a mí ser.

Y es tan sencillo como saber que si voy a trabajar es PORQUE QUIERO. Si, porque deseo tener unos ingresos que me permitan pagar lo que deseo pagar, como un hogar, unos alimentos, mi ocio, etc… Y recuperando este poder personal, se nos abren dos opciones básicas:

  1. Disfrutar de lo que hago (ir a trabajar, según el ejemplo) al estar haciendo lo que yo quiero para conseguir un propósito.
  2. Si lo que hago no va encaminado al logro de mis objetivos, de lo que me acerca a mi felicidad, modificarlo.

Y esto es aplicable a todas las circunstancias de la vida. Sean cuales sean, más livianas o más crudas, puedo elegir (de ahí la foto de Mandela, como ejemplo de actuar con todo el poder personal). Y si hago algo sabiendo que soy yo el que lo estoy decidiendo, con plena consciencia de lo que hay y hacia dónde me lleva, y responsabilizándome de ello, disfrutaré mucho más de lo que haga.

Adjunto encontrarás una propuesta de ejercicio para ir modificando estos automatismos y recuperando tu poder personal (eso si, solo si quieres, y si no quieres es otra opción que está tan solo en tus manos).

obligaciones vs deseos