Me lo merezco. ¿Te lo mereces?

brazos abiertos

Pensaba esta mañana en las vacaciones. Si, en breve llegan unos días para descansar (parcialmente, que de la función de padre no descansaré, al menos conjuntamente con el descanso laboral).

Y me ha venido el merecer a la mente. Si, ha surgido esa idea de «He trabajado duro y me merezco unas vacaciones«. Y acto seguido me ha venido la sensación interna de que ese pensamiento no es mio, es de nuestra sociedad. Es algo que lo he oído en reiteradas ocasiones, en boca de familiares, amigos, compañeros de estudios y de trabajo, ….

Tantas y tantas personas que se plantean, y que les plantean a sus hijos: «¿Qué he hecho para merecer un descanso? ¿He trabajado suficiente? ¿Has estudiado suficientemente duro como para merecerte unas vacaciones? ¿Has hecho tal cosa para merecer ir de viaje? ¿Te has portado bien para merecer un helado? Si haces esto te daré un beso,  ……»

¿Te suena alguna de estas frases? Estoy convencido de que las has escuchado, y de personas próximas, muy cercanas a ti, incluso de ti mism@.

Y ahí está la trampa. Generando esa necesidad de aprobación continua. Siempre pendientes de si habremos hecho suficiente. De si seremos suficientemente esto o aquello. De si merezco que me den un premio. Si merezco que me quieran. Si merezco ser feliz…….

Y mientras ese sea el planteamiento, será difícil lograrlo. Será complicado sentirse merecedor de algo, al menos de manera continuada, ya que hemos aprendido a ser merecedores de «acto-recompensa» o «acto-castigo».

Y la realidad es que Yo merezco vivir. Merezco disfrutar de la vida. Merezco ser feliz. Merezco todo lo que la vida tiene para darme. Y si lo tengo claro y me digo a mi mism@ «lo merezco y lo acepto, ahora y siempre» mi mente consciente, mi subconsciente, el universo cuántico, el inconsciente colectivo, las leyes universales, Díos, la madre naturaleza, y/o quien sea… estarán dispuestos a colaborar conmigo a que lo tenga.

Así que ahora puedes elegir:

1) Repetirte como un mantra: «merezco ser feliz» / «merezco amar y ser amad@» / «merezco descansar» / «merezco todo lo que la vida tiene para mi y lo acepto ahora y siempre» / «merezco _____________________» (añade lo que se a esta frase para ti, por que te lo mereces)

Y tras repetirlo fijarte en qué te sucede internamente, como se relaja tu rostro, como aparece una sonrisa, como se ensancha tu pecho, como tus músculos se relajan a la vez que se hacen fuertes, como experimentas esa apertura a la vida y lo que tiene para ti. (fíjate en un bebé y verás como sabe, siente, vive, ese merecer continuo y perpetuo de todo)

2) Continuar en esa posición de «he de hacer más, he de dar más, he de ser mejor, he de demostrar(me) que merezco algo» y continuar viviendo en la escasez de que alguien o algo decida premiarme (o dejar de castigarme). Si, continuar quejándote de que tu vida no es como te gustaría, pero claro, que no mereces todo eso, por que… total no has hecho nada para tenerlo. Y aunque conscientemente puedas pensar que si mereces, fíjate en si es por que crees que «si, has hecho» y no por el simplemente hecho de SER. Por que si es por que SI has cumplido con algo, continuaras en la dinámica de tener que cumplir y estar en manos de esa fuerza que te premia.

Así que, tu mism@. Ahora (como siempre) depende de ti decidir si te sientes merecedor(a) de lo que sea que deseas, y vas a por ello (que merecerlo no significa que aparezca de la nada) o te maldices por no ser suficiente y continuas en la postura de queja y escasez.

Un gran abrazo, que tanto tu como yo, NOS LO MERECEMOS.

Gracias por leer, comentar y compartir!!!

PD- Si has elegido la primera opción y tienes claro que SI, MERECES, sabes que tienes opciones para hacerlo más fácil.

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Des-cargar y re-cargar

abrazo arbolEste fin de semana he estado realizando un intensivo como cierre del primer nivel de una formación. Y lo hemos hecho en un espacio fantástico, con un entorno natural precioso que lleva al título del post. El pueblo es Molló, totalmente inmerso en la naturaleza de los pirineos, y nos hemos alojado en el Hotel Can Calitxó, con un trato por parte del personal, tanto de recepción como de restaurante, a destacar por ser muy agradable.

Como parte de la formación, estuvimos el sábado por la mañana realizando unos ejercicios en el bosque, lo que nos permitió re-conectar con los árboles y con la naturaleza en general. Y esa re-conexión como adulto, es algo natural y que mi hijo, como niño, lleva de serie (y creo que todos lo llevamos al nacer). Si, mi hijo desde hace ya varios meses (tiene poco más de 2 años) se abraza a los árboles del parque por el que paseamos con nuestra perra, y también nos invita a mi mujer o a mi o sus abuelas a hacerlo.

Y tanto lo que de manera natural e intuitiva hace mi hijo, como lo que he realizado de un modo más adulto yo este fin de semana, nos facilita Des-cargar y Re-cargar. Así, el contacto con la naturaleza permite que nos descarguemos de los excesos de energía densa acumulada (especialmente en la ciudad totalmente aislados gracias al asfalto y hormigón), y que nos recarguemos de energía limpia y sanadora. Todos damos por válido que realizamos con los árboles un perfecto intercambio de oxigeno y dióxido de carbono mediante nuestras respiraciones y la fotosíntesis. Pero el intercambio es mucho mayor, ya que también intercambiamos energía a otros niveles.

Y ese intercambio lo percibimos todos, aunque no procesemos cognitivamente ese beneficio. Creo que no conozco a nadie que no se sienta bien tras una jornada en la naturaleza (hablo de jornada en condiciones normales, un paseo, treking suave, bicicleta, escalada, …. ). Es más, gran parte de mis clientes de procesos individuales han logrado mejoras de relaciones, de claridad mental, de capacidad de decisión, de fijación y logro de objetivos, etc… en parte gracias a incorporar en sus vidas un contacto mayor con la naturaleza.

Y es que ese contacto con la naturaleza (y en especial con los árboles) nos afecta a nivel energético, a nivel mental, a nivel hormonal, a nivel físico, si nos atrevemos a verlo, también a nivel espiritual y a todos los niveles. Todas las culturas antiguas han tenido integrada esa conexión con la madre naturaleza, y la necesidad de fluir con ella, de estar en  contacto dando y recibiendo, con respeto. Y nos fascina ver esa conexión en la película Avatar, o en Pocahontas, cuando es tan solo un reflejo de lo que ya es en nuestra realidad si lo permitimos.

Cada vez más personas dedican algún tiempo a cuidar un huerto urbano «alquilado» en la ciudad. Cada vez más personas están instalando su propio huerto en la terraza o el terrado de casa. Cada vez más personas encuentran la manera de volver a tener ese contacto de re-equilibrio.

¿Cuándo y cómo te permites esa conexión? ¿Eres consciente de cómo te beneficia? ¿Te dejas fluir o mantienes rigideces aprendidas para evitar el «qué dirán»?

Atrévete a cambiar!! Ahora!!! Ves al bosque y abrazo a los árboles, y si te es complicado ir con asiduidad, abraza el que tengas cerca, que hasta en la Av.Diagonal en Barcelona, o en el Paseo de la Castellana en Madrid, tienes opciones para hacerlo cada pocos metros. Y si ves a alguien en el centro de la ciudad en contacto con la naturaleza, piensa si quieres reírte o si en lo más profundo de ti lo que te apetece es atreverte a re-conectar.

Gracias por leer, comentar y compartir!!!